| Nebulizadores
Actualmente hay dos familias de nebulizadores: los "clásicos" que funcionan con un compresor y los "ultrasónicos". Si bien tienen algunas diferencias, su acción es básicamente la misma: transformar un líquido en vapor, generando una "nube" que es inhalada por el paciente.
En los nebulizadores clásicos, el aire comprimido ingresa, mediante una manguera en la cámara (un recipiente en que el medicamento se encuentra mezclado con un volumen pequeño de solución fisiológica) y lo "nebuliza", es decir, hace que éste tome forma de nube de aerosol húmedo. El paciente aspira este vapor, que rápidamente alcanza los pulmones, lugar donde cumple su efecto terapéutico, con un mínimo de efectos secundarios en el resto del organismo. En los nebulizadores ultrasónicos, el medicamento mezclado con la solución fisiológica se encuentra dentro de un recipiente, sometido a vibraciones de muy alta frecuencia (ultrasónicas) que hacen que el líquido pase a vapor, formando la nube que penetrará en sus vías respiratorias cuando inhale.
Los bebés y los niños pequeños suelen utilizar nebulizadores porque éstos no requieren que la persona colabore para recibir la medicación - basta con sentarse tranquilamente, colocarse la mascarilla y respirar el medicamento. Con un nebulizador, el medicamento tarda por lo menos 5 o 10 minutos en llegar a los pulmones y a veces incluso más.
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Nebulizador práctico, portatil y silencioso.
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